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Preparar los ingredientes: Lavá, pelá y cortá todos los vegetales en cubos de tamaño uniforme. Esto no es solo estética: los cortes parejos garantizan una cocción homogénea para que todo esté listo al mismo tiempo.
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Sofrito aromático: En una olla grande, calentá el aceite a fuego bajo y añadí el ajo y el jengibre. Sofreí durante 5 minutos removiendo ocasionalmente, hasta que liberen todo su aroma. Luego sumá la cúrcuma fresca y mezclá bien. Esta base aromática es el alma del curry.
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Incorporar los vegetales: Agregá la cebolla, el morrón, las zanahorias, las batatas, la coliflor y las arvejas. Revolvé bien para integrarlos con el sofrito y que empiecen a absorber todos esos aromas.
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Condimentar: Espolvoreá la sal, pimienta, curry en polvo, cúrcuma en polvo, pimentón ahumado y nuez moscada. Mezclá bien para que las especias cubran de manera uniforme todos los ingredientes.
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Sumar la leche vegetal y el coco: Incorporá la leche vegetal y el coco rallado. Revolvé suavemente para integrar. La leche aporta cremosidad y equilibra el sabor de las especias, mientras el coco le da ese toque tropical y dulce.
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Agregar los garbanzos: Sumá los garbanzos hervidos y mezclá bien para que se integren con el resto de los ingredientes y empiecen a absorber la salsa.
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Cocción a fuego lento: Tapá la olla y cociná a fuego mínimo durante 30 a 40 minutos, removiendo ocasionalmente. Si ves que falta líquido, agregá un poco más de leche vegetal o agua para mantener la consistencia. Las verduras tienen que estar tiernas y la salsa bien integrada.
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Servir: Servilo bien caliente acompañado de arroz o fideos de arroz. El contraste entre el curry cremoso y especiado y la suavidad del arroz es simplemente perfecto.